Wang Yan perdió a su mejor amigo de cuatro patas y, en lugar de rendirse, decidió buscarlo en el lugar más desgarrador que pudo imaginar: un matadero de perros. Lo que empezó como una búsqueda desesperada, terminó convirtiéndose en un acto de amor que cambió miles de vidas.

Transformó el horror en esperanza
Cuando Wang visitó el matadero con la esperanza de encontrar a su perro, se enfrentó a una realidad insoportable. Decenas de animales esperaban su final entre jaulas y ladridos tristes. En lugar de marcharse con el corazón roto, tomó una decisión radical: usó su fortuna personal para comprar el lugar por 400.000 dólares. Cerró el matadero y convirtió las instalaciones en un santuario para perros abandonados.
Desde entonces, su «Base de Rescate de Animales de Changchun» ha acogido a más de 2.000 perros rescatados. Muchos llegaron desnutridos, heridos o con miedo, pero encontraron en Wang un refugio seguro, comida y amor incondicional.

Una misión sin fines de lucro, pero con mucho corazón
A pesar de enfrentar complicaciones económicas, Wang nunca dejó de cuidar a los animales. Rechaza donaciones en efectivo por motivos éticos y solo acepta comida, medicamentos o suministros. Su motivación no es la fama ni el dinero, sino la compasión pura.
La historia de este hombre y su santuario ha inspirado a millones. Con cada perro salvado, Wang Yan demuestra que el amor verdadero no conoce límites. Su ejemplo nos recuerda que todos podemos marcar la diferencia, incluso cuando el dolor parece insuperable.